viernes, 11 de mayo de 2012

The Psychedelic Furs. Talk, talk, talk. Vestidos de rosa sin parar de hablar.


El grupo de los hermanos Butler fue realmente innovador en cuanto al sonido post-punk. Este disco oído en el siglo XXI tendría más difícil destacar, pero estamos hablando de 1981 y en ese año, la propuesta sonora de estos ingleses era realmente atractiva. Su sonido sucio y aparentemente poco pulido, junto con la voz algo cazallera del cantante son herederas directas del fin de los setenta, pero las propuestas guitarreras de John Ashton repletas de distorsiones y ecos junto con el uso del saxofón y los teclados, manejados con habilidad en este disco por Duncan Kilburn, introducen un giro argumental a medio camino entre la bisoñez y mala leche del punk y los sonidos más sofisticados de los “new romantics” y el “tecno pop”. 

En éste, su segundo disco, predominan las propuestas más rockeras por encima de las más melódicas que se comienzan a introducir en su excelente tercer disco “Forever now” en canciones memorables como “Love my way”.

Aunque se mantuvieron unos cuantos años tras este disco, la progresiva comercialización de su sonido y la persistencia en repetir las mismas bases musicales en sus siguientes trabajos, acabaron con ellos y no duraron más allá de una década. Recientemente se han reunido parte de sus integrantes y el año pasado hicieron una gira en la que tocaron íntegramente este álbum para celebrar su treinta aniversario. Lástima... no los ví. En directo sonaban realmente compactos y profesionales, los ví varias veces, la primera en Studio 54 en 1984, recién salido su cuarto disco “Mirror moves”. Un excelente concierto.

El disco está lleno de buenas canciones. Sonó de forma recurrente en el radio cassette de mi coche durante años alegrando noches de juerga o acompañándome a todo volumen con las ventanillas abiertas para ir a trabajar por la mañana.

“Dumb waiters” abre el disco con potencia, riffs de guitarra y solos de saxo rodeando la desgarrada y desgarbada voz de Richard Butler. Le sigue una de sus canciones más conocida “Pretty in pink” probablemente su más importante “hit” que posteriormente regrabaron coincidiendo con su aparición en una película con el mismo título.  Estribillo pegadizo y guitarrazos estridentes para la historia.

“She doesn't have anything You want to steal. Well Nothing you can touch... Pretty in pink
Isn't she?”


A partir de aquí se suceden en la cara A “I Wanna Sleep with you” caótica y ruidosamente interesante. “No Tears” un clásico en el repertorio de los de la piel psicodélica, hipnótica y con un interesante solo de saxo y; “Mr Jones” con reminiscencias punk y las cuerdas vocales del cantante con claras muestras de necesitar un otorrino y ráfagas de saxo y guitarra entremezcladas en la parte final. 


 La segunda cara comienza “sin ningún tipo de amor” con “Into you like a train” presidida por redobles de tambores,  guitarras, saxo y estribillo enmarcado por los teclados a toda velocidad, mejor imposible. Los Jawbreaker hicieron una interesante versión en 1995 dura la mitad que la original pero es más que suficiente, menos sofisticada pero extraordinariamente efectiva. La continuación con “It goes on” y “So run down” insiste en la misma dinámica, está claro que quieren marcar estilo y territorio y que el nivel está alto. Para mí la mejor del disco es “All of this and nothing” una larga canción de seis minutos que comienza con guitarras suaves, lejano saxo y percusiones que se difuminan en la oscuridad para dejar paso a la canción. La voz de Richard Butler suena mejor que en todo el resto del disco, en primer plano, asumiendo el protagonismo sobre los músicos, que pese a ello se emplean con todo su músculo, el tempo es algo más contenido y el sonido discretamente más limpio... están en su esplendor, por ponerle un pero, algo más corta hubiera sido suficiente, quizás sobra el epílogo instrumental que redunda en el argumento del prólogo. La balada final, facilona y agradable, desentona un poco en esta segunda cara llena de propuestas más agrias,  pero si se escucha aislada es un caramelito bastante apetitoso.

En resumen un disco que define un estilo personal  y que ha resistido muy bien el paso de los años. Un grupo hoy casi olvidado pero con siete discos en diez años que vale la pena (re)descubrir. Ideal para una tarde/noche calurosa como la de hoy. Un alma caritativa lo ha subido completo a youtube. Gracias amigo.

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