miércoles, 8 de febrero de 2017

Chencho Fernández - ¿Que hace un chico como tú en un sitio como éste?



La verdad es que le debo esta entrada a Chencho desde hace tiempo y hoy coincidiendo con un comentario de Joserra Rodrigo en facebook calificando su disco "Dadá estuvo aquí" de POM (p.ta obra maestra) me veo obligado a darle la razón y de nuevo a darme de bruces con la escena musical de nuestro país (y probablemente del mundo) en la que artistas de envergadura pasan desapercibidos salvo para unos cuantos locos que nos empeñamos en seguirlos, en alabarlos y en emocionarnos con sus canciones.

Chencho tiene todo lo necesario de un artista: creatividad, cultura, ganas, descaro, personalidad y (porqué no) pose (que eso también cuenta). Para postre se acompaña de una banda de gran efectividad, coordinación y a los que se les nota el gusto por lo que hacen. Tuve el honor de verlos en directo en Rocksound en Abril del año pasado y, pese a que eramos cuatro gatos, que el bajista tuvo problemas para llegar a su hora por retraso en su vuelo, y que el concierto fue un poco corto, se marcaron un pedazo de concierto.

El disco lo conseguí inicialmente en mp3 y finalmente en el mismo concierto pude comprármelo dedicado. Un disco lleno de canciones de cazadora de piel oscura, de nocturnidad y alevosía, de desesperación vital pero sin llegar a la tristeza deprimente ni a la lágrima fácil. Sus letras asumen lo inevitable pero se rien de ello. No me extraña que haga versiones de Lou Reed o de The Clash, si es que le pegan que ni pintado y en sus canciones salen retazos de ellos (y de muchos otros como Tom Waits, el rock andaluz más antiguo e incluso le veo algo de Leonard Cohen) por todos los poros pero sin intentar imitarlos.

La primera noticia que tuve del disco fue en el blog de Addison de Witt y estuve a punto de pasar de ello pero cometí el error de pinchar la canción que abre el disco "La estación del prado" y ahí me quedé boquiabierto con algunas de sus frases ya desde el inicio.

"Cuando te vuelva a ver volverán las risas y el vino, cuando te vuelva a ver pensarás que es el destino que se burla perversamente de nuestros planes y hace tiempo que planeó volver a arrojar las llaves."

Y desde ese "portal de azulejos rotos" de la primera canción pensando constantemente que "y si el mundo estalla ya nada será igual porque hoy te he vuelto a ver" que (para mí) es obra maestra de la música española, comienzan las restantes nueve canciones, pero que nueve!!! Sólo diez canciones para un disco de 10.

"Muchacha rural" baja el ritmo musical pero no la calidad y se pone incluso un poco country, con "camisa de cuadros" y con referencias poéticas de alto nivel. Este artista ha leido a los clásicos y en sus letras se nota. Nada de concesiones a la galería.
En la siguiente se pone muy serio aunque el ritmo es festivo pero señala con el dedo extendido que "lo que te pasa a ti es que no te soportas más". "Este matrimonio no casa" se puede bailar pero si te pones con la letra puedes ver reflejado el comportamiento propio o de muchos conocidos. Pero se mete en el fraseo musical después del estribillo con risas de fondo y parece que no hay tanto fuego como parece, simplemente disminuye la temperatura pero "Ya no creo en tus ojitos de fiera domesticada. No me vuelvas a insistir. No hieras tu vanidad." y luego la banda se explaya para que medites durante el solo de guitarra y los coros.

"La Garçonne" es lírica, diferente con referencias a los "chansonneurs", parece incluso una versión, arreglos de cuerda muy clásicos y con unos coros estilo Jane Birkin. Sólo alguien tan ecléctico como Chencho puede permitirse el lujo de esta canción.

En "El rayo a punto de caer" se marca un tema en el que suenan claramente la lluvia y los truenos mientras escupe la letra como si fuera Lou Reed en la Velvet Underground aunque se le nota la vena de bondad y nos entrega una de sus mejores consignas "Nadie ve tras tu coraza. Está mal visto sufrir." Otra canción imprescindible y auténtica POM. Para postre acaba con todo el grupo desbocado, mientras en directo él se pira a fumarse un cigarro (¡Faltaría más!) y beber un trago de cerveza.
Pero esto sigue y la sexta canción sigue siendo de matrícula de honor. Es una de esas letras que no se escriben en un momento, que seguro que tiene años desde su composición y que ha ido madurando con el tiempo antes de publicarla (o a mí eso me parece) y eso la engrandece. "Radio fun club" es probablemente la que más hace mover los pies en busca de un ritmo hasta a los "sordos de pies" que dice Santi Campos (y yo me apropio de ello). Auténtica dosis de rock de los primeros ochenta en la que amalgama a los Burning, Sex Museum y, por supuesto a The Clash... si le pone lo de "Spanish bombs yo te quiero infinito" le queda que ni bordado pero dice: "De vuelta a las calles si quieres bailar el último vals, mienteme dí la verdad, sé que existe esa canción ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?" y otra vez la banda te manda al rincón de pensar, esta vez incluso con instrumentos de viento.

Y como todos los discos tienen "La Canción", éste sigue con ella y nos recuerda los versos de Lope de Vega y con ello deja patente que aquí sí que hay cultura y preparación y algo más que birras y guitarras.

"Dadá estuvo aquí" da título al disco y rememora salas de conciertos abandonadas y músicos ilustres por algunos olvidados manteniendo el soberbio nivel de todo el disco.

"Si alguna vez mueres joven" me pone la piel de gallina (pero de verdad), no puedo llorar porque es escalofriante. "Y si fuera solo por una vez posible pedir tiempo, os diría esto, veteranos y pioneros que fundásteis en la luna un castillo de arena: Por mi otra vida que es ésta y el hijo que no tengo, jugad pero luego dejadnos la pelota. .. Dan la palabra y ni siquiera escuchan. Olvídalo si alguna vez mueres joven." Me la guardo para un funeral aunque espero no tener nunca que utilizarla.

Y para redondear el disco se saca de la chistera "Una buena noche" dándole un homenaje al "tío Tom Waits con la herida abierta aún" recordando a sus amigos, al gobierno y a Ikea en un relato tan cotidiano que pese a que no es optimista en absoluto atenua la tristeza al ver que ésta es compartida con otros.

"La conversación con tu vivo recuerdo que apenas sé disimular y una lágrima cae en el vaso vacío, le pido al barman una más. No sé perder contra el olvido."

Se cierra el círculo al final y me quedo de nuevo esperando a que vuelva a tocarlas en mi ciudad, a que alguien se apiade de todos sus seguidores y le permita grabar de nuevo un disco, que no se pierda en la profundidad de esta noche que se arrebuja a mi alrededor mientras suenan las últimas notas del disco y sólo pienso en abrazarme de nuevo a ellos (a los músicos) y a algunos buenos amigos (que están y algunos que se fueron) porque todo ello viene en este vaso con líquido de sabor amargo y licor fuerte pero de verdad.

Amigos, comprénse el disco. ¡Es una orden!!!!!

lunes, 2 de enero de 2017

Chris Whitley - Living with the law

Ayer estuve dudando sin incluir en mi lista de más escuchados el disco de Trixie Whitley y pensando en ella recordé este disco de su padre que siempre he tenido en la cartera de candidatos a ser comentado en el blog. Los motivos son obvios: se trata de un músico y cantante excelente que sólo tuvo una cierta repercusión al principio, nunca alcanzó la cumbre que merecía y para postre (como muchos de los miembros de honor de las entradas de este blog) murió tempranamente afecto de cáncer de pulmón hace poco más de diez años. En definitiva otro de los componentes del grupo de perdedores que tanto nos gustan.

Hoy me he puesto el disco de nuevo (lo tengo en CD) que tiene ya venticinco años de antigüedad y he visto claro que tenía que ponerme con ello.

Chris Whitley es un guitarrista y cantante norteamericano que en 1991 publica su primer álbum que tuvo una gran acogida por la crítica y moderado éxito de público, con posterioridad su carrera sólo hizo que ir cuesta abajo y no confirmó las esperanzas de este magnífico álbum repleto de guitarras tocadas con maestría, de melodías con tono negroide cantadas por un blanco con personal y seria voz que no da la sensación de que componga sus temas con pretensiones comerciales sino para expresarse.

El disco comienza con unos segundos de introducción en los que suenan una guitarra llorona como si la estuviera afinando o tocando algo para entretenerse y un breve saludo, en pocos segundos se pone en marcha el tema que da título al álbum: "Living with the law". Una clásica canción americana de músico de carretera que no encaja bien con las reglas establecidas, que ronda a su aire con su guitarra como única arma y argumento.

Este prometedor comienzo prelude a "Big Sky Country" en la que predominan los aromas negroides especialmente en los coros. Tiene mucho soul el tema aunque la voz delata claramente el color claro del cantante. Whitley se exhibe tocando varios tipos de guitarra y girando el volante de la canción como no queriendo encontrar el final que se diluye poco a poco. Una de las cumbres del disco.

"Kick the stones" mantiene el nivel de la anterior, menos melodiosa pero más recia y cambios en la modulación de la voz. A medio camino entre el country y el blues. Los aullidos y la armónica le dan el punto final necesario.

"Kick them stones out of my bed, stones out of my bed. I'm begging mama please move over"

La siguiente comienza muy "Paris, Texas", me recuerda mucho a Ry Cooder el estilo y, por supuesto, a JJ Cale. "Make the dirt stick" mantiene ese clasicismo que envuelve todo el disco. Está claro que lo que ofrece no es nuevo, pero está tallado con la mejor madera y por eso es duradero.

"Poison girl" es el típico tema perfecto para "single". De hecho lo fue. Mientras suena de fondo sigo sin entender como tipos como Brian Adams se lo han comido todo y otros de calidad claramente superior como Chris Whitley se quedaron en nada. Pasa el tiempo y este tema sigue siendo grande.

"Dust Radio" es para mí la mejor del disco, destila blues por todos los costados, comienza sólo con voz y guitarra, lenta, poco a poco se van añadiendo instrumentos y la voz va adquiriendo más energía  y cuando se calla quedan varias guitarras llorando que se van distorsionando poco a poco hasta el gran final de la canción cuando se rompen del todo y toda la mala leche acumulada sale y se queda toda la energía acumulada en ellas. ¡Sencillamente extraordinaria! Y parece que se acaba pero luego se eleva entre los sonidos de una emisora mal sintonizada.

"Phone call from Leavenworth"enlaza con la precedente con sonidos de la radio muy acústica en su inicio y nuevamente recordando a Ry Cooder en su estilo guitarrero. Música heredera de las grandes de los cantos de trabajo en el campo y también de la desesperación de los presidiarios.

"You can expect no help from your brain"
"I forget you every day" mantiene las mismas constantes de la anterior, con una voz más de lamento y una mayor instrumentación.


"Long way around" introduce guitarras con distorsión y ecos con algunos punteos que se acercan a un sonido más moderno, en algún momento recuerda a David Gilmour, juega con los pedales y le queda un tema algo repetitivo pero muy interesante.
Dándose cuenta de que podíamos perder el hilo vuelve al camino previo en la excelente "Look what love has done". Lenta, sólo con punteos de guitarra, con redobles de bombo durante casi todo el tema que se eleva un poco hacia el final para dejarnos un tema simplemente bello.

El disco acaba por donde empezó. "Bordertown" un gran tema que cierra con un broche perfecto y con un redoble de tambores este estupendo disco hoy olvidado y que yo revisito cada cierto tiempo.





domingo, 1 de enero de 2017

Lo que más he escuchado en 2016

Estas fechas son pródigas en listas, a mí no me interesan mucho las clasificaciones, pero sí me hace ilusión saber lo que otros escuchan y aprender de ellos y descubrir canciones y discos que me apasionen. Así que simplemente por hacer un repaso musical del año (y también por escribir algo en el blog que lo tengo abandonado) os pongo una lista de discos que no son los mejores del año pero que sí son los que más he escuchado. Sólo están en orden (por número de escuchas) los dos primeros, los otros los he puesto a medida que me he ido acordando.

Brother Hawk - Big Medicine: El que tiene todo el mérito es el bueno de José Navas y su blog "Redondo y con Agujero". Allí os darán referencias precisas de estos americanos que han editado su primer disco y que por un motivo u otro es el que más he escuchado (por lo menos eso dice mi iPod).

Coque Malla - El último hombre sobre la tierra: ¿Qué queréis que os diga? No me ha gustado nunca Coque Malla, no le he hecho ni caso, le tengo manía desde "Los Ronaldos", cosas mías seguramente sin fundamento (seguro que es envidia porque liga más que yo), me dicen que es un tío estupendo pero a mí no me entraba (habrá que conocerlo)... hasta sus dos últimos discos, especialmente el de este año que no sé si es el mejor de autor español, pero sí que es el que más he escuchado. "Cachorro de león" ha sonado en modo "repeat" bastantes veces.

Car Seat Headrest - Teens of Denial: Un pepinazo de disco, de lo mejor, un sonido muy conocido pero interpretado con frescura y descaro y además variado. ¿Se puede pedir más?. Hasta lo he bailado en casa cuando estaba solo. Tremenda canción "Destroyed by hippie powers". A los que vivimos la explosión de la música de fines de los 70 estas canciones nos vuelven loco.

Pájaro Sunrise - The Collapse: Cada disco de Yuri Méndez pone el listón más alto. La verdad es que no sé donde tiene el techo o el cielo. Ni me he preocupado por lo que dicen las letras, sólo sé que se me mueven solos los pies y me entra un buen rollo tremendo con este disco. Desgraciadamente minusvalorado.

Case/Lang/Veirs: Queridos amigos blogueros. ¿Dónde estábais al hacer vuestras listas? Se os ha olvidado a casi todos esta obra mayúscula. Pónganse a ello, todavía hay tiempo, el disco durará muchos años. El otro día leí un comentario que se quejaba de que en las listas apenas había mujeres . ¡Tiene toda la razón! Salvo el bueno de Bernardo de Andrés en "Mi Tocadiscos Dual" que no distingue salvo que por calidades y nos mantiene al día de forma esmerada.

Santi Campos - Cojones: Este es de los pocos discos que este año he reseñado, así que os remito a ello. Giro argumental en la carrera de Santi y con un directo de los que te agarra por las gónadas y además el chaval es buen tio de "orquios" y amigo de uno, así que no se me caen prendas en alabarlo.

Kevin Morby - Singing Saw: Rondando por internet me tropecé con "Harlem River" hace un par de años y lo tengo guardado como oro en paño. Así que este trabajo no me sorprendió que tuviera un nivel extraordinario. Hay una materia prima excelente en el disco y en el artista que da la sensación de que todavía tiene margen para sacar buenos productos de ella.

Sam Beam - Love letter for fire: Otro de los olvidados en las listas. Claro que muy rockero no es pero si te gusta la música este disco hay que escucharlo. El único componente de "Iron & Wine" se une a Jesca Hoop y nos propina un disco de tomo y lomo. En la báscula de calidad desequilibra y mucho a otros más reputados este año. No pongo ejemplos para que nadie se me enfade.

Bear's Den - Red Earth and Pooring Rain: La primera vez que los oyó mi hermano en un anterior disco que yo le puse entusiasmado puso esa cara de misericordia que pones cuando alguien te pone algo del montón y te dice que es la hostia. Pues lo siento Juan, no tenías razón y este disco lo demuestra de forma palmaria.

Trent Dabbs - The Optimist: Debo ser yo el único que ha prestado atención a este disco. Empiezo a pensar que no me debo enterar de nada. Me lo he vuelto a poner hoy y sigo con el gusto estropeado porque me sigue gustando y mucho.

Whitney - Light Upon a Lake: Ni idea sobre ellos. Un buen puñado de canciones bien agradable. Se paladea muy a gustito aquí sentado.

Andy Shauf - The party: Suave como la seda, sin intentar alterar los biorritmos. Me he hartado de escucharlo.

M. Craft - Blood Moon: Igual esto es lo que yo esperaba de Bon Iver, igual lo menciono solo para criticar a Justin Vernon que ha arriesgado y para mí ha fallado. Lírico, de cabaña de madera en bosque solitario, con aroma a buen fuego de leña y bien abrigado.

Riley Walker - Golden Sings That Have Beem Sung:  Otro que crece de forma desmesurada. Su debut era muy interesante, pero éste ahonda en raíces folk amalgamando la acústica con la eléctrica y con una voz muy pero que muy interesante. Hacia las cumbres más nevadas que va directo.

Richmond Fontaine - You Can't Go Back If There's Nothing To Go Back: Premio al título más largo sin duda y a algo más. Lo han alabado mucho otros así que no me extiendo demasiado. De las obras imprescindibles de este año. Muy líder en mi iPod.

LP - Lost on you: Otra gran olvidada. Personalidad por todos lados la que demuestra Laura Pergolizzi cantando. Pinchen la primera del disco que se titula "Muddy Waters" y seguro que no se les ocurre parar el disco.

Lera Lynn - Resistor: Es que ese inicio del disco con estilo de mujer rockera de los ochenta me pone "too" loco. No sé porqué pero pensé en Genya Ravan y en los Romeo Void. Tonterías mías.

Dinosaur Jr - Give a Glimpse of What Yer Not: En este coincide todo el mundo, entendidos y legos. Cuando eso pasa es que estamos ante una obra de arte que la distingue hasta el más lerdo.

Bueno, ahí queda eso, por si a alguien le sirve para algo.

PD: Me había olvidado del disco "First Light" de Dustin Tebutt. Otro que apunta maneras y que habrá que seguir de cerca a ver hacia donde deriva.



sábado, 6 de agosto de 2016

The Jayhawks - Paging Mr. Proust

Más de 100.000 visitas, eso debe ser un aniversario o no, más bien es una excusa para escribir sobre música. Lo he intentado con mi hermano, pero se niega en redondo, tiene querencia a su chiquero y prefiere estar fresquito cerca de la boca de riego a arriesgarse a salir al ruedo a comentar algo.

Yo ando revoloteando entre los discos del 2016 y encuentro bien pocas cosas que merezcan mencionarse. A este disco no le había hecho mucho caso y eso que este grupo está entre mis favoritos de todos los tiempos, pero tenía miedo a meterme en ello y salir decepcionado, escuchaba canciones sueltas, veía anuncios de su gira, pero hacía como si no fuera conmigo. Hasta hoy cuando de forma inevitable me he precipitado al vacío tras escucharlos interpretar en directo, casi en acústico "Lovers of the sun". Oyendo la voz de Louris, madura, emocionante, mientras los demás le van coreando, se me ha llenado el comedor de luminosidad, de reminiscencias de los Beatles, y he decidido nombrarla "canción del verano".

Porque este disco es claramente veraniego, quizás por eso todavía no le había hecho caso, porque no era todavía su tiempo. Y este disco está sobre todo presidido por las voces, supongo que Gary Louris no quiere asumir todo el protagonismo y la ausencia de Olson da más cuerpo a las intenciones de grupo o por lo menos así me lo parece.

El disco empieza con un "tacazo" de canción, una canción intemporal que podría estar en cualquier disco previo, pero está en éste y pretende dar la medida de lo que va a sonar desde la 1 a la 12.  La voz de Louris ha mejorado con los años, le ha sentado de maravilla a sus cuerdas vocales el paso del tiempo y los coros son de dulzura excelsa. "Tell me if there's something I should say".

Después de escucharla empiezo a pensar que están para actuar sentados en un sitio pequeño con el público en silencio y sonando de vez en cuando el cristal de las copas, pese a que la segunda quiere empezar más guitarrera y buscando nuevas perspectivas, pero con su título "Lost he summer"confirma mi opinión de que es un disco veraniego.

"Pretty roses in your hair" es una balada con guitarra rasposa como las espinas de esas rosas del título, con un poco de eco en las voces un poco pomposas de los coros y protagonismo del piano. Preciosa.

No hay separación entre la cuarta y la quinta canción. "Leaving the monsters behind" comienza sin solución de continuidad. De nuevo con unos coros estupendos que me recuerdan mucho a los Fleetwood Mac (coincido totalmente con Joserra) flanqueados por "riffs" de quitarra.

La primera cara se cierra con una clásica canción de los Jayhawks: "Isabel's Daughter", con todos los instrumentos perfectamente encajados por la producción y esas voces armoniosas que (perdón por la insistencia) consiguen dar enorme consistencia a la canción en la que aparecen banjo y slide guitar.

"Ace" suena muy setentera, muy californiana, juega con los sonidos como cuando experimentaban en esa época, también es la más larga del disco. A mí me ha dado por pensar en los Grateful Dead oyéndola.

Tampoco hay separación con la siguiente que, para mí, es de las mejores del disco, y ya llevamos unas cuantas sobresalientes. "Devil in her eyes". Vuelven a sus referencias antiguas, a sus líneas paralelas, suenan preciosos los estribillos y los teclados. Espléndida en su versión acústica.

"The dust of Long-Dead Stars"es la más rockera de todo el disco, una composición de todo el grupo con mucho más ritmo, se les nota disfrutando y esa sensación ya no les abandona hasta el final del disco, parece que están cantando con sonrisa de suficiencia, con esa cara que se les queda a los veteranos cuando componen y cantan más para ellos y su público que para los críticos. Creo que les da lo mismo que les pongan tres, cuatro o cinco estrellas.

Por eso vuelven mintendo en blanco y negro en la siguiente ("Lies in black and white"), sabiendo que todavía llevan mucho dentro y acaban con una balada acústica sublime. Un hermoso final para un hermoso y soleado disco. Ellos tiene la llave ("I'll be your key"), lo tengo claro.

Por cierto, me gusta el título del disco. "Paging Mr Proust" que aparte de "Paginando a Mr. Proust" también podría traducirse por "Buscando a Mr. Proust" como dando a entender que el verdadero título del disco es "En busca del tiempo perdido" pero ese no pueden usarlo. Yo no voy a perder el tiempo, voy a comprarme la entrada para poder volver a verlos en Septiembre, cuando esté a punto de pasar el verano

martes, 29 de marzo de 2016

Santi Campos - Con un par (Gónadas)

Por diversas razones he tenido la oportunidad de escuchar varias versiones de algunas de las canciones de este disco. Por eso me quedé estupefacto al escuchar la grabación definitiva. Me costó acostumbrarme y recuperarme. No encontraba el momento de ponerme con ello, me daba miedo estar entre los señalados en "Corazón de cuerda".

Un buen día, al mirar el diseño de la portada lo entendí: Santi Campos ha hecho un disco sentimental (un corazón) pero doloroso (lleno de clavos) y ornado con una banda que no pone INRI sino "cjnes" (Perdón que evite el sustantivo, pero es para saltarme la censura que al parecer "haila"). Un disco casi religioso.

Ese anagrama (sentido, dolor y gónadas) define perfectamente esta obra. Trascendental e incómoda porque irrita que te digan la verdad. Santi sale, se pone la corona de espinas, se fustiga, se crucifica y al final resucita (resumen simple de su disco)

El Sr. Campos es un rebelde, insiste en no seguir la línea recta,  se empeña en seguir planos inclinados, retorcidos, incluso espirales. No se conforma con ser músico de culto, más bien se la trae floja y por eso nos presenta a un artista nuevo en lo musical pero con unas letras brutales, directas, no hacen falta estudios para entenderlas. Ni figuras literarias, ni metáforas. Santi está hasta las criadillas y por eso su disco se titula como los dídimos (con perdón).

En esta obra se nota que las canciones están escritas por necesidad, no por rutina, compuestas para abrir la válvula de presión sentimental no para comerse el interior de la olla. Santi hace lo que tiene que hacer un artista: comunicar por ansiedad, contar historias y enseñar puntos de vista, desprenderse de la necesidad de ser famoso o reconocido, de subirse a un estrado y pontificar. Solo dice lo que siente y lo que ve. No quiere culto pero, al mismo tiempo, nos vemos obligados a rendirle pleitesía. Su escucha es como sentarse en un colchón de púas, al principio duele pero luego te acostumbras y te regocijas con el masaje.

La cara A (me encanta describirlo como un vinilo) se inicia con "Flora y fauno".  Algo oriental en la obertura y luego acompañada de ritmo de fusileria, de rayos, incómoda, densa, con trama, pero esa letra solo podría acompañarse de música que invita poco al sofá. No necesita ningún vídeo para explicar lo que significa.

"Lento" parece bailable, las guitarras apuntan excelentes maneras, pero te deja planchado. Me costó porque la conocía en acústico y me encantaba. Para un momento la música para que te aprendas bien la letra antes de bailar afecto de un incontrolable síndrome extrapiramidal. Parece la continuación de la anterior. Primero la pareja ahora solo el hombre.

Y ahora va una advertencia ("Fotos de familia"), una arenga ("No vayas a pensar que en la vida todo es fiesta") que me recuerda a Golpes Bajos en la letra y un poco en la música a medida que avanza. Incluso la he imaginado en la voz de Coppini. Está claro que todo el monte no es orégano. "Y los niños te mirán como si jamás hubieras sido un chaval".

Seguimos con ritmo de nana eléctrica "Corazón de cuerda". Ahora sí que es una proclama ("Voy a cambiar, voy a empezar a hacer el mal y golpear antes de hablar"), un intento de romper la baraja y de ser engorroso. Teclados sinfónicos de fondo tipo Wakeman o Banks y redobles de tambores. Avisa que ese cambio no es un capricho, que es producto del análisis y de la investigación. Conclusión: Estoy hasta las bolas.

"Fuego" cierra la primera cara. Se inicia solo con piano para hacerte centrar en la letra y la voz. Aquí ya se ha reunido con otros penados. Ha pasado de la pareja al individuo y luego al grupo. Se unen todos los instrumentos  y el plural de la canción se aumenta en los coros y teclados etéreos hasta un final casi abrupto. Un abrochado excelente para el primer acto.

Nuevamente una historia de pareja da inicio a la segunda cara, "Aire y plomo". En el más puro estilo acuñado en otras grabaciones de Santi Campos. La más pop del disco con su estribillo algo pegadizo y todo. Retoma el estilo de historia de pares de "Flora y fauno".

"Gigantes" insiste en la lentitud ("Sabes que yo soy lento"), diríase que es una alabanza a todos esos pequeños y anónimos peleadores de la vida que desconocen sus verdaderas dimensiones. Quiere ser pequeña pero se agranda a medida que crece. Van dos en el espejo de la primera cara.

La tercera "Arco de Triunfo" es casi acústica con fondos de efectos, como de ruido de fondo para una conversación, parece grabada en la calle. Sube algo la intensidad dirigiéndose a la culminación y ese fondo se llena con más ruidos e instrumentos.

"Hasta que sangre" parece embarullada por sus percusiones y ruidos burbujeantes. Te lo dice claro poco a poco hasta que llegan las distorsiones tipo Hammill o Van der Graaf. "Aprendete esto hasta que sangre la letra" ¿o es que todavía no te has enterado? Sin epítetos me quedo para calificarla.

"Solo quiero Yo quiero" es la más inocente y también la bellísima puerta de salida del disco a la esperanza, a ese amor que siempre nos salva y también, porqué no, bastante egoísta desde el título a la culminación. Pero si lo pienso bien, yo también quiero lo mismo que él ("Que me quieran más que nadie y mucho mejor y que el que siempre elija sea yo"). Yo sólo quiero que la vuelvas a cantar.


Que me perdonen los puristas (y Santi también) pero ponemos este disco en la nueva ola madrileña y hoy es adorado como si el dios Baal lo hubiera grabado.


lunes, 21 de marzo de 2016

Quique González - Me matan y me necesitan

Vaya por delante: Soy fan acérrimo de Quique González.  He ido a varios de sus conciertos, con grupo, en acústico, en salas grandes y pequeñas. Me sé de memoria muchas de sus canciones. Tengo todos sus discos comprados de mi bolsillo, concretamente este último lo he comprado en preventa y firmado por el artista (fetichista que es uno). Pero no soy tonto, y tengo muy claro que Quique tiene sus defectos, y por mucho que se empeñen algunos de los que le rodean y le siguen (con él no he hablado, así que me abstengo de opinar en lo personal), de momento, no es un artista mítico. No bastan buenos títulos y estribillos para hacerse leyenda. No está para subirlo a los altares, ni para sacarlo en los telediarios, en todo caso que se suba a los escenarios.

Y aunque a mí este disco me ha gustado mucho, tengo claro que, como artista, Quique González está estancado. Hace siempre lo mismo pero me gusta (Soy "asín" ¡Qué le vamos a hacer!). Sus tres últimos discos son iguales. Podríamos mezclar sus canciones y no seríamos capaces de diferenciarlos salvo en que este último disco (para mí) suena mucho mejor, aunque me "tocan el pie" esos arreglos "célticos" de algunas de sus canciones. Lo siento mucho, pero no le pegan para nada los violines y demás. Veo mucho más a Quique con una guitarra en una esquina de la calle Petrixol que con una orquesta.

El disco comienza como un trallazo con una canción enorme: "Los detectives". Enorme en lo simple y en el relato y en la excelente producción de Ricky Faulkner y que se hace más tremenda aún al escucharla cantada por Quique acompañado sólo por su guitarra.


Sigue "Se estrechan en el corazón" ¿Qué queréis que os diga? Una baladita para los cuarenta principales, estribillo y poco más, esos coros finales huelen a cuerno quemado. No me gusta nada la letra que se basa únicamente en lo elegante del verso que le da título, pero no hay nada en el fondo del resto de la historia, sólo un paisaje bonito para describirlo.

"Sangre en el marcador" la ponemos en cualquiera de sus dos discos anteriores y pega perfectamente. El tono rockero se eleva, las guitarras tienen potencia, la letra enlaza bonitas palabras y a veces de tan bonitas llegan a significar algo.  La he oído más de diez veces y todavía no tengo claro si habla de un empacho ("Otra mañana con la tripa revuelta" "Te juro que estoy mejor"), de un día horroroso de promoción de disco o de una resaca. Se sostiene por el estribillo y algunas frases sueltas. Para postre esos innecesarios violines de fondo

Pero Quique siempre tiene algo y (al fin) se viene arriba con la cuarta canción. Ahí sí que hay historia, intento de transmitir sensaciones y comunicar estado de ánimo. Por eso no necesita más título que un nombre: "Charo" y de unos sencillos y repetitivos arreglos. Incluso Quique se permite abandonar la escena y dejarla para que la llene la bonita voz de Carolina de Juan, sacando el dedo acusador para señalar al desalmado que se va sin dejar rastro ni despedida.

Gracias a esta canción vuelvo a confiar en él y lo confirmo en "Cerdeña" (Otra vez un título sencillo). Se acuerda de sí mismo y se sienta a solas con la guitarra y nos susurra: "Da igual cuando aprietan el gatillo, ya sabrás que estoy loco por ti. Tan sólo me pilló desprevenido. Por un momento ví que pudo ocurrir algo grande". Y ahí sube la canción (incluso suena apropiado el violín de fondo llorando) y piensas en cantársela a tu chica y que ella lo entenderá.

El disco ya va lanzado en la senda que tocaba (para mi gusto): rock contenido, sentido y transmisión. Aunque a "Ahora piensas rápido" le sobran claramente los aires célticos (son innecesarios) y le falta pimienta rockera, necesita unas guitarras más desgarradoras y sonar menos a Irlanda, pero la letra (que me recuerda mucho a "Backliners" por sus referencias gastronómicas) la mantiene en una nota más que notable. Si no fijaros en esta versión acústica con Xoel López.

"Orquídea" rima a la perfección y dice claramente "Miras. Tardas tiempo en contestar. No te gusta esta ciudad y te haces el fuerte." A eso le llamo yo declarar las intenciones. Reproduce el diálogo y los pensamientos y sube y baja de forma totalmente necesaria. Me la apunto para aprendérmela de memoria. Gran final instrumental y vocal. "No puedes permitírselo".

El final del disco es de cañonazos y salvas de honor. Ese epílogo comienza con una de las mejores del disco: "Relámpago". Esto vuelve a sonar a rock de verdad en letra y música. Suena de lujo y cuando se toma un respiro para la parte final y dibuja un minuto y medio con guitarras y coros que me hacen cantar, bailar y saltar. "Insistes una y otra vez". Yo insisto en ponerla continuadamente desde hace dos semanas.

La que da título al disco no cumple con la regla de que a título grandilocuente ("Me mata si me necesitas") letra incomprensible.  La letra es de lo mejor de Quique González, me recuerda un poco a "Ayer quemé mi casa" y tiene un estribillo que esos fans que se empeñan en cantar corearán sin parar en directo para que los demás no podamos escuchar la canción. Preferiría unos arreglos finales menos folkies pero esta vez lo perdono. "Esto no es lo que habíamos hablado y aún así me quedaría". Pues eso mismo: Yo me quedo.

Para el final se ha dejado la mítica del disco, la que nadie olvidará. "La casa de mis padres" da escalofríos simplemente porque habla de los ancestros (especialmente de la madre). ¿A quién no se le ponen los pelos de punta al oír hablar de la "mama"? Porque "la vida siempre pasa la factura" y de vez en cuando nos encontramos con esos albaranes emocionales que nos lo recuerdan. A esta le vuelven a quedar bien los violines, pero sin ellos seguiría siendo grande... me permito sugerir una "pedal steel guitar" en su lugar, pero a mí no me hacen ni caso. 

Esta rúbrica final deja al disco a un nivel extraordinario para lo que estamos acostumbrados por estos pagos. En definitiva, como siempre, un muy buen disco de Quique González, con algunas canciones para guardar en la memoria, pero para nada obra maestra. Pero visto que a un buen número de cantantes y compositores nacionales les da por copiarle de forma desaforada, prefiero que el propio original se autoplagie.



PD: También me ha "tocado el pie" el bombo que se le ha dado al disco antes de estar en la calle, que se hayan puesto a la venta las entradas de la gira sin el disco en los tímpanos de los compradores, el boato que se le ha dado para que si dices que no te gusta te miren como si fueras un apestado. Yo he dicho sinceramente mi opinión después de despojarlo de todas las cintas y el papel de regalo. Voy a poner de nuevo las tres últimas.

lunes, 11 de enero de 2016

David Bowie - Cenizas a las cenizas


David Bowie ha muerto y me he llevado un disgusto tremendo, porque no solo no me parecía viejo, me parecía inmortal desde que bebió la sangre humana en la película "El ansia" junto a Catherine Deneuve y eso me ha hecho palmaria mi propia finitud. Ha muerto demasiado pronto, pero lo ha hecho ganando mi admiración. Porque para acabar, se ha vuelto a quedar con nosotros (por lo menos conmigo). Ha vuelto a ser imprevisible. Se ha apartado de los focos y de un paso lateral se ha ido, esta vez sin trampas ni maquillaje, sin cambios de piel ni de argumento, uno de los pocos personajes que todavía no había interpretado.

Atrás quedan millones de momentos que me han emocionado durante su carrera artística (no sólo musical). No estando siempre de acuerdo en su línea artística, pero siempre reconociendo su talento. Siempre por delante, siempre avanzado, por eso quizás se ha ido pronto, para adelantarnos.

Bowie ha muerto de cáncer sin que nos hayamos enterado, sin dar noticias de ello, mientras discutíamos si su último disco era bueno o malo. Ha fallecido anónimamente, como uno más, sin recurrir a los periodistas, ni a las redes sociales, para que nos solidarizáramos con su sufrimiento y el de sus familiares. Igual que todos los millones de incógnitos que enferman, se curan o mueren todos los días, callados, llevando dignamente su experiencia, sin usar ni bombos ni platillos, sin escribir libros o dar entrevistas. Incluso, ha tenido el desparpajo de hacerlo con un vídeo premonitorio como si quisiera darnos la noticia poco a poco sin que nos asustáramos. 
Una última reverencia final del duque antes del cierre del telón, desapareciendo al frotar su lámpara de Aladino, sin ni siquiera esperar al aplauso enfervorizado que yo hoy le estoy dando ahora mismo genuflexo.
See you in heaven Duke... Or not... Ashes to ashes.