sábado, 14 de abril de 2012

The return of The Durutti Column. Debían pensar que era italiano.



Interesante el tema del nombre de este ¿grupo?  En todos sitios se indica que hace referencia a la columna de voluntarios formada en Barcelona por el anarquista Buenaventura Durruti durante la guerra civil española. Está claro que mucho de historia no saben los que bautizaron a este grupo (o de ortografía), ya que el nombre aparece italianizado. Igual soy yo el que no tiene ni puñetera idea y resulta que se escribe así en vasco (aunque nació en León).  La verdad es que me gustaría entrevistar a Vini Reilly (el guitarrista y alma del grupo) y preguntarle sobre los motivos que les llevaron a adoptar este nombre y su ortografía. Además me encantaría saber como lo pronuncian en inglés.



Sea como sea, consiguieron que algunos que no habíamos estudiado nada de historia de la Guerra Civil (me refiero a historia de verdad, no a lo que nos contaron en la época franquista) supiéramos de la existencia de esta milicia popular comandada por el revolucionario que (casualmente) murió en Madrid un 20 de Noviembre.



El disco fue uno de los primeros publicados por la discográfica “Factory”, el mismo sello en el que grababan los Joy Division (algún día hablaremos de ellos), Cabaret Voltaire y OMD entre otros. Todos ellos grupos herederos del “punk” de finales de los setenta, de esa música sucia de la que luego se fueron aclarando poco a poco otros géneros de los que derivaron buena parte de los ritmos que dominaron el final del siglo XX.

La edición española es especialmente espartana, funda de cartón baratita, créditos en los que sólo figura el guitarrista y el productor (Martin Hannett) como si fueran los únicos componentes del grupo. Luego he averiguado que eran más. Ni una concesión a la galería. Al parecer la edición original inglesa estaba hecha con papel de lija o sea que mejor no quejarse. La lista de canciones la tienes que consultar sobre el vinilo. Ni siquiera aparece el acrónimo misterioso FAC14, que ahora he averiguado que era un número asignado a cada una de las grabaciones de Factory pero que ni siquiera era correlativo.


En ese mundo convulso e ilusionado a la vez, dominado por los sonidos potentes, las voces desabridas y un público deseoso de “marcha, marcha”, los de la Columna Durruti nos deleitaron con un disco instrumental, para mí precursor de la "New Age", de canciones acaronadoras (está  bien escrito, busca en el diccionario si dudas), de paisajes luminosos, arrullados por murmullos de pájaros. Para mí un disco primaveral, de flores cargadas de rocío que se abren en la mañana, un aire fresco en esas mañanas nebulosas que delineaban otros músicos, exquisito y a la vez sencillo en su construcción... sencillamente bello. Ideal para conducir por la montaña, o para acompañar una tarde de rayos solares que perforan cortinas o para deambular mirando cuadros en una galería de arte poco concurrida. Me gusta oírlo a solas porque lo paladeo más intensamente y me regocijo en ello.



Resulta evidente que no tuvo gran éxito salvo en círculos reducidos (por lo menos en nuestro país), pero ahí quedan todas sus piezas, intemporales, absolutamente fuera de parámetros, indescriptible su estilo en lo que a música rock/pop se refiere, podrían editarlo mañana de nuevo y nadie se daría cuenta de que es viejo, sólo unos pocos que llevamos más de treinta años disfrutándolo de vez en cuando. ¡Aprovecha ahora si no lo conoces! ¡Cierra los ojos y déjate iluminar!


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