domingo, 20 de noviembre de 2011

Joe Jackson. Noche y día


La vida a veces da giros inospechados, hay acciones que sin saber porqué perduran de forma imborrable aunque pasen los años. Hoy hace veinticinco años que, por primera vez en mi vida, compré dos entradas para ir un concierto sin tener quién me acompañara, arriesgándome a tener que ir solo o a no ir con las entradas compradas (lo he hecho alguna vez). Por primera vez en mi vida, sin pensármelo, por intuición, por un simple pálpito, por un cruce de miradas se lo propuse a una casi desconocida y... aceptó.


El concierto tuvo lugar en la sala Studio 54 (actualmente Teatro Arteria) en el Paralelo barcelonés, el artista Joe Jackson en la gira del disco “Big world”. La actuación resultó ser extraordinaria. La compañía... también. Todavía puedo ver el brillo de su mirada al escenario (probablemente era su primer concierto), puedo notar los roces obligados por la aglomeración de público, el suave latido de nuestros corazones coordinados. No se me han borrado los compases de la primera canción “One more time”, ni la inolvidable presencia escénica de Jackson, vestido de inicio con un largúisimo guardapolvo,(debe medir por lo menos metro noventa) y ... su voz llenando la escena. La inmensa capacidad para pasearse en todos los estilos posibles en un mismo concierto, las versiones enlazadas y emocionantes de “Be my number two” y  “Breaking us in two” seguidas de una casi irreconocible de “Steppin out”. ¿Y el grupo? Las percusiones de Sue Hadjopoulos, la guitarra de Vinni Zumo, el excelente sonido del conjunto poco habitual en esa sala... parecía que estuviéramos escuchando un disco.


“We so tired of all the darkness in our lives
With no more angry words to say can come alive
Get into a car and drive to the other side.
We are young but getting old before our time
We'll leave the T.V. and the radio behind
Don't you wonder what we'll find steppin' out tonight”

Todavía no me olvido hoy del camino conduciendo para devolverla a su casa a unos cuantos kilómetros de Barcelona o como me perdí, todavía embriagado por su presencia, volviendo por una carretera comarcal atravesando unas famosas montañas, mientras resonaba en un reproductor de cassette “Shanghai Sky”. Recuerdo aún , sin necesidad de agenda, un número de teléfono que no volveré a marcar nunca más, porque la magia de una noche sólo dura eso y no se repetirá. Lo mismo le pasa a Joe Jackson hoy olvidado por casi todos, aunque sigue siendo un músico sublime y tarde o temprano la historia le rendirá el homenaje que merece.
Hace años también que no sé nada de ninguno de los dos (ni de ella ni de él), que giramos un recodo que nunca más nos volverá a juntar, que no hemos vuelto a hablar pero, siempre perdurará en nuestro interior esa noche mientras suenan los compases de “Wild West” o “My hometown”. En ese concierto ya nos dijeron una gran verdad sobre nuestra vida: “No puedes conseguir lo que quieres hasta que no sepas lo que es” .

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