martes, 21 de abril de 2015

Laura Nyro - Billy Childs. El mapa del tesoro




Laura Nyro. Hace muchos años que me suena el nombre. Todd Rundgren dice que fue una influencia fundamental. Dicen por ahí que la extraordinaria Rickie Lee Jones también bebía de sus fuentes. Tiene un disco donde toca Duane Allman.

Billy Childs. Ni idea de que este hombre fuera un músico excepcional. Pero, por lo que veo, lo es.

Había escuchado no hace tanto tiempo un par de discos de Laura Nyro, por fin. Ya no era sólo un nombre. Y comprobé la calidad de su composición y de su voz. Pero había algo en la mezcla, en las grabaciones, que no me acababa de convencer. Nada grave. Cosas de detalles que acaban por hacer que no reincidas tantas veces como se merecería. El caso es que, de todos modos, la escucha fue muy placentera. Y el respeto por la malograda artista, muerta a los cincuenta años a causa de un cáncer de ovarios (como su madre), subió hasta la categoría de confirmación (ya no era sólo esa que dicen que era tan buena y que nadie acababa de entender y por lo tanto tienes que adorar como una artista de culto).

Pero, amigos, las composiciones y la producción pueden hacer milagros desmedidos. Y es que este homenaje de Billy Childs cantado por..., ¡una lista increíble, fuera de toda medida de voces femeninas...! Va, digamos alguna..., no, no, digámoslas todas, porque son la repanocha y creo que estaban cada una de ellas inspiradas justo en el momento de grabar: Renée Fleming (sí, sí, la cantante lírica), Becca Stevens (ni idea, pero quiero llevármela al huerto sin verle la cara), Lisa Fischer, Esperanza Spalding (¡guau!), Rickie Lee Jones (¡síííííí!), Ledisi, Susan Tedeschi (¡la bomba!), Shawn Colvin, Dianne Reaves y Alison Kauss (la misma).

Este homenaje de Billy Childs, digo (y lo mantendría en presencia de mi abogado), es un disco inmenso, una fuente de belleza inagotable. No hay palabras, de verdad. Y lo mejor de todo: no se deja desde el principio, no es música que se acueste contigo sin pedirte credenciales. No sé si llega a ser jazz, pero desde luego tiene toda la elegancia melódica de los estándares; no sé si es pop, pero con las escuchas se hace imprescindible; no sé si es jazz, pero los arreglos instrumentales son de una delicadeza asombrosa; no sé si es pop, pero cada canción se convierte en una tonada cuando la frecuentas.

¿Sabéis esa música que suena y crea por magia que aparezcan paisajes en la imaginación? ¿Sabéis esa música que crea ilusiones de una felicidad más cierta? ¿Sabéis esa música que hace que la pasión de algo por venir se perciba como posible?

Comentarios finales: toca Wayne Shorter. Si alguien ha temblado cuando aparece en los discos de Joni Mitchell, que se prepare. Toca Dean Parks. Toca Vinnie Colaiuta.

¿Que por qué me llevaría al huerto a Becca Stevens? Porque «The Confession», la segunda canción del disco, donde canta, es pasión sexual. Una letra de gran valentía. He ahí una mujer dispuesta a decir lo que le apetece. Y, claro, la pones en el coche (o en casa, como queráis), te enciendes con la cantante, lo das todo, subes y subes, y no soportas más placer, y gritas junto a ella: "I confess. Love my love thing, love is surely gospel". (Bueno, ahora he visto el vídeo de más abajo y no me arrepiento: la chica parece un pelín cortada, pero si os fijáis en la mano izquierda, lo vive.)

Se llama Map to de Treasure: Reimagining Laura Nyro.

Y he aquí el disco. Lo siento, me parece que entre canción y canción aparecen anuncios. Pero cada uno sabrá lo que tiene que hacer. Yo iría como loco a comprarlo.








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