domingo, 23 de noviembre de 2014

Counting Crows - Un largo diciembre en ciernes

"The smells of hospitals in winter. And the feeling that it's all a lot of oyster's but no pearls"

Los "Counting Crows" podrían haber pasado a la historia tranquilamente como un grupo "one hit wonder" después de su primer disco y la canción "Mr. Jones". Un éxito de esos que dan para retirarse a vivir tranquilamente para siempre, de los que dejan el listón tan alto que te puedes pasar la vida imitándolo. No sólo pasa en la música, también en la literatura, en el cine y en cualquiera de las artes e incluso en muchas otras profesiones. Les pasa hasta a los deportistas.

Este tipo de "pelotazos" tienen su lado oscuro. Muchos de estos artistas se diluyen con los años, sólo aparecen en las fotografías de las fiestas y poco en los escenarios, algunos se ahogan en los charcos mientras siguen lloviendo dividendos de los "royalties" por todos lados.

El primer disco de los "cuervos" era de los de empaque, el puñado de canciones construidas alrededor de la de gran éxito era sólido, variado, prometedor. El grupo se desempeñaba como si se trataran de auténticos expertos y arropaba y contenía a un cantante siempre a punto de los desmanes, aunque destacado y personalísimo en su voz.

Los ví en directo en esa época y me decepcionaron, un ejercicio desbocado de su cantante con unos músicos esperando y un público poco exigente dispuesto a aplaudir hasta los pedos. No obstante, decidí darles una segunda oportunidad con este segundo disco. Yo no me sentí nada decepcionado, pero los críticos lo pusieron de vuelta y media resaltando todos aquellos defectos que ya aparecían en el primero: el egocentrismo del cantante, las influencias descaradas de otros músicos. Estoy seguro que las mismas canciones las canta, por ejemplo, Van Morrison y el recibimiento hubiera sido muy diferente. Pese a las opiniones de otros, como me gusta llevar la contraria, lo tengo muy bien considerado y vuelvo a él todos los años por estas fechas, cuando se avecina Diciembre lleno de fiestas, días cortos, esperanzas y penas.

Este trabajo tiene catorce canciones presentadas exclusivamente para el lucimiento del cantante Adam Duritz, que repasa todos sus registros de voz, se exhibe sin recato, modula, chilla, recita, ruge  y acaricia. Está sencillamente de sobresaliente dentro del exceso, rozando el filo del precipicio, inclinándose hacia la caida pero finalmente sostenido por la fuerza de las composiciones y la música de la banda. Finalmente se imponen las sensaciones positivas a las negativas. 

Ellos siguen ahí, intentando demostrar que son algo más que un producto mediático. Este año tienen un nuevo disco que parece muy interesante. Ahora ya son unos clásicos. Llevan veinte años en el negocio. Por eso casi pasan desapercibidos, el cantante ha recibido la lección de humildad que merecía para su soberbia, y hasta los críticos les han perdonado. Diría que es el momento de disfrutarlos al máximo.

La primera del disco "Catapult. Pisando el acelerador y subiendo de marchas para llegar a "Angels of the silences, sin duda los más rockero de todo el disco, Duritz está más contenido porque tiene que tomar aliento: "Waiting for you, All my sins... I said that i would pay for them ... All my innocence is wasted on the dead and dreaming".


"Daylight fading". Un clásico single muy en la onda de "Mr Jones" con toques de guitarra country característicos y con intenciones de himno en el estribillo. El cantante empieza a soltarse en algunos "lalala" característicos.
"Moonlight creeping around the corners of our lawn"
"I'm not sleepping". Diseñada desde el principio para la exhibición vocal. La música sólo es un lamento de fondo entre sus frases con ascensos ocasionales en los momentos álgidos. Creo que quedaría mejor más corta y los arreglos orquestales.
"Goodnight Elisabeth". Una de las mejores del disco. La voz está refrenada y acompasada durante toda la canción. Se te mete poco a poco. Un auténtico clásico. Gran versión ésta en directo.
"Children in bloom" reincide en parámetros bien conocidos en el repertorio de estos músicos, perfectamente delineados en su primer disco. Inicio acelerado para irse templando poco a poco. Como siempre la música al servicio de la voz. Bellísimos los pasajes más lentos. Seguro que a los críticos no les gustaron nada los tarareos.

"I gotta get out of my own. I gotta get up from this waiting at home"
"Have you seen me lately". Acelerada y marchosa. Esta versión en directo demuestra lo bien que ha envejecido con los años.
"Miller's Angels". Una muy buena canción pese al empeño del cantante en desajustarla empleándose demasiado a fondo. Me gustaría escucharla con otro tono de voz algo más grave. Excesivo el final intentando parecerse más a un "bluesman" que a un rockero.

"Another horsedreamer's blues". Tarareada ya en el inicio, elegante en la instrumentación cercana al rock sureño más auténtico.


"Recovering the satellites". Da título al disco y evidentemente es una de las destacadas. De nuevo el cantante da rienda suelta a sus lamentos en el final.

"But we only stay in orbit for a moment of time. An then you're everybody's satellite. I wish that you were mine"
"Monkey" me encanta. Creo que en esta composición dan perfectamente en el clavo tanto en la extensión como en el tratamiento de la voz que se echa un poco para atrás cuando toca y así deja espacio a que la canción crezca. Elegantísima, redonda.
"Mercury". Prácticamente acústica. Explorando los caminos de la música tradicional y de campo. Una muestra de lo grandes que pueden ser en este terreno.
"A long december" y "Walkaways" son un final épico y mayestático. En la primera Duritz utiliza menos los agudos, templa de forma extraordinaria la voz, incluso cuando se hace a si mismo los coros. Es sin duda el "himno" de este disco. La canción que es el centro que me hace siempre girar los pies hasta completar perfectamente el círculo.

"I can't remember all the times I tried to tell myself to hold on to these moments as they pass"

La corta y acústica "Walkaways" que cierra el disco de forma magistral es una excelente rúbrica para un irregular conjunto. Deja la puerta abierta a la mejora en futuros discos.

"No big differences these days, just the same old walkaways, and someday I'm gonna stay but not today"

Finaliza así por si no lo teníamos claro.



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