sábado, 16 de febrero de 2013

The Smithereens. Tras un muro de sueño.

Éste, amigos, es un disco por todo lo alto de un grupo por todo lo alto. The Smithereens llegaron a nuestro país allá por 1986 con su trabajo envuelto en un lazo "especialmente para ti". Doce canciones en las que nos demuestran que son capaces de moverse con fluidez entre la fuerza rockera, la energía popera y la balada desesperada. Una grabación con productor (Don Dixon) y colaboraciones de lujo (Suzanne Vega).

Tengo en la cabeza la idea de que es uno de esos grupos de más allá del Atlántico a los que se ha seguido con más devoción en Europa (y por supuesto en España) que en los USA. Aquí se les recibió de maravilla en su primera gira, que paró por Barcelona en el antiguo Zeleste de la calle Argentería (entonces llamada Platería). Esa antigua mercería transformada en templo del rock donde iban a parar entonces los mejores. Allá estuvimos nosotros en primera fila compartiendo sudores, saltos y humaredas varias con los músicos que estaban tan cercanos al público que te pedían cerveza, tabaco y otros estupefacientes sin ningún recato.

El sonido del grupo es extraordinariamente clásico, pero tiene la personalidad que sólo unos pocos pueden imprimir a su música para que luego cuando oyes a otros pienses aquello de: "me recuerdan a los Smithereens". 

El disco empieza con una auténtica simple presentación, "Strangers when we meet". Una dosis en vena de lo que hoy llamaríamos "power pop". Guitarras aceleradas, redobles de batería, voz solista y ¡esos coros! (Ahhhhh!!!! Lalalala!!!!) . Éramos desconocidos cuando nos encontramos... ¡pero ya no!

Ahora la armónica llama la atención para que les escuchemos después de la presentación. Tienen algo que decirte nena. "Listen to me girl"... Si esta canción fuera de algún autor consagrado hubiera sido un clásico. Ahora con los años lo es.

No dan tregua con "Groovy Tuesday", las cartas están sobre la mesa, las guitarras suenan decididas, bajan y suben la intensidad cuando les conviene. La típica canción para gritar y acompañar en los coros finales con el puño en alto.

Y ahora nos sorprenden con un acordeón, guitarra acústica y la voz en primer plano, los voltios quedan aparcados de momento para fumarse un cigarro.

Vuelven al pop de las guitarras afiladas en "I don't want to lose you" en la que la voz de DiNizio se luce en la pronunciación de las "us" y los coros ululantes preceden a los diálogos entre guitarras.

Siguen intensamente con "Time and time again" con un sonido muy sesentero y la guitarra mucho más rockera en algunas fases. Pegadiza a más no poder. No le hemos dado la vuelta al disco y ya llevan seis posibles singles directos a la lista de éxitos.

Le damos la vuelta y parece que la cosa va a seguir igual. "Behind the wall of sleep" es una de las mejores del disco otra de esas canciones en la que la palabra más repetida es "she". Así que ya sabes de que habla. La típica que coreamos los tíos y ellas escuchan embobadas pensando que va por ellas eso de: "Now I lie in bed and think of her. Sometimes I even weep, Then I dream of her behind the wall of sleep."

Y ahora van a imprimir huella en las avenidas de la música moderna de finales del siglo XX. "In a lonely place" es una balada con arreglos excelsos. Vibráfono (tengo debilidad por ese instrumento), guitarra acústica y voz en primer plano, voz femenina (Suzanne Vega) de fondo (siempre hay una amiga para sostenernos la mano en el peor momento), la batería acariciada suavemente y... ahí queda eso.

"Blood and roses" sonó en varias películas y es una de sus canciones más conocidas. La introducción con el bajo es inconfundible. DiNizio canta con absoluto desprecio aquí, pronunciando bien fuerte las "o". Creo que ya ha superado la decepción y ha salido del lugar solitario al que cantaba en su anterior tema. Una más para la historia.

"Crazy Mixed-Up Kid" es la única que no está compuesta por el grupo, queda enmascarada (como todo el final del disco) por las maravillas anteriores. Escuchada de forma aislada suena como un exitazo de los sesenta.

"Hand of glory" Energía a raudales antes de acabar.

"Alone at midnight" El músico, el artista, al final siempre se queda solo en la noche, para componer, para pensar, para beber. Excelente final con las guitarras no queriéndose marchar.

Igual suenan sencillos, a mí me suenan sinceros y emotivos. Más de un grupo actual los debe haber oído (y copiado su sonido). Kurt Cobain reconocía en su diario que éste era uno de sus álbumes preferidos. ¡No tenía mal gusto el rapaz!















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